Llamados a la eternidad

 LECTURA:

Evangelio según Juan 6, 37-40

En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “Todo aquel que me da el Padre viene hacia mí; y al que viene a mí yo no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y la voluntad del que me envió es que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. La voluntad de mi Padre consiste en que todo el que vea al Hijo y crea en él, tenga vida eterna y yo lo resucite en el último día’’.

REFLEXIÓN:

Este pasaje nos recuerda algo profundo y hermoso: Jesús no rechaza a nadie que se acerque a Él. No exige perfección, solo un corazón dispuesto. Su misión es salvar, sostener y acompañar, especialmente en los momentos en que nos sentimos perdidos, indignos o cansados. En un mundo donde a veces predominan la presión, el rendimiento y la apariencia, Jesús nos dice: “Ven, así como estás”. Si le abrimos el corazón, hallamos consuelo, propósito y vida plena. Hoy, mientras trabajamos, enseñamos, buscamos ser mejores en lo personal y familiar, recordemos que no caminamos solos; Dios nos quiere cerca y nos espera con paciencia y amor.

ORACIÓN DEL DÍA:

Señor Jesús, gracias porque me recibes sin condiciones. Aumenta mi fe, sostén mi vida y permanece conmigo hoy y siempre. Amén.



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