๐ค๐ท๐ช ๐ฎ๐ผ๐น๐ฎ๐ป๐ช๐ท๐๐ช ๐บ๐พ๐ฎ ๐ฝ๐ป๐ช๐ผ๐ฌ๐ฒ๐ฎ๐ท๐ญ๐ฎ ๐ฎ๐ต ๐ฝ๐ฒ๐ฎ๐ถ๐น๐ธ.
LECTURA:
Lucas 2, 22-40
Transcurrido el tiempo de la purificaciรณn de Marรญa, segรบn la ley de Moisรฉs,
ella y Josรฉ llevaron al niรฑo a Jerusalรฉn para presentarlo al Seรฑor, de acuerdo
con lo escrito en la ley: Todo primogรฉnito varรณn serรก consagrado al
Seรฑor, y tambiรฉn para ofrecer, como dice la ley, un par de
tรณrtolas o dos pichones.
Vivรญa en Jerusalรฉn un hombre llamado Simeรณn, varรณn justo y temeroso de
Dios, que aguardaba el consuelo de Israel; en รฉl moraba el Espรญritu Santo, el
cual le habรญa revelado que no morirรญa sin haber visto antes al Mesรญas del
Seรฑor. Movido por el Espรญritu, fue al templo, y cuando Josรฉ y Marรญa entraban
con el niรฑo Jesรบs para cumplir con lo prescrito por la ley, Simeรณn lo tomรณ en
brazos y bendijo a Dios, diciendo:
“Seรฑor, ya puedes
dejar morir en paz a tu siervo,
segรบn lo que me habรญas prometido,
porque mis ojos han visto a tu Salvador,
al que has preparado para bien de todos los pueblos;
luz que alumbra a las naciones
y gloria de tu pueblo, Israel”.
El padre y la madre del niรฑo estaban admirados de semejantes palabras.
Simeรณn los bendijo, y a Marรญa, la madre de Jesรบs, le anunciรณ: “Este niรฑo ha
sido puesto para ruina y resurgimiento de muchos en Israel, como signo que
provocarรก contradicciรณn, para que queden al descubierto los pensamientos de
todos los corazones. Y a ti, una espada te atravesarรก el alma”.
Habรญa tambiรฉn una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era
una mujer muy anciana. De joven, habรญa vivido siete aรฑos casada, y tenรญa ya
ochenta y cuatro aรฑos de edad. No se apartaba del templo ni de dรญa ni de noche,
sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Ana se acercรณ en aquel momento, dando
gracias a Dios y hablando del niรฑo a todos los que aguardaban la liberaciรณn de
Israel.
Y cuando cumplieron todo lo que prescribรญa la ley del Seรฑor, se volvieron a
Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niรฑo iba creciendo y fortaleciรฉndose, se
llenaba de sabidurรญa y la gracia de Dios estaba con รฉl.
REFLEXIรN:
Las
Bienaventuranzas nos invitan a una revoluciรณn del corazรณn, donde la verdadera
plenitud no se encuentra en la acumulaciรณn de bienes o en el reconocimiento
social, sino en la vulnerabilidad y la empatรญa. Aplicar este mensaje hoy
significa elegir la mansedumbre sobre la agresiรณn y la bรบsqueda de justicia
sobre la indiferencia; es entender que nuestras heridas y carencias son,
precisamente, los espacios donde Dios decide habitarnos. En un mundo que premia
el egoรญsmo, ser "dichoso" segรบn Jesรบs implica transformar nuestro
entorno mediante la misericordia activa y la construcciรณn de la paz, confiando
en que nuestra esperanza no depende de las circunstancias externas, sino de una
promesa eterna de consuelo y pertenencia.
ORACIรN DEL
DรA:
Seรฑor, danos
la paciencia de Simeรณn y la constancia de Ana. Que sepamos reconocerte en los
detalles sencillos de cada dรญa y que, aun en los momentos de prueba, nuestra
alma descanse en la paz de tu promesa cumplida. Amรฉn.



Comentarios