๐๐ฎ๐ต ๐๐พ๐ฎ๐ต๐ธ ๐ช ๐ต๐ช ๐๐ผ๐น๐ฎ๐ป๐ช๐ท๐๐ช
LECTURA:
Juan 20, 11-18
El dรญa de la resurrecciรณn,
Marรญa se habรญa quedado llorando junto al sepulcro de Jesรบs. Sin dejar de
llorar, se asomรณ al sepulcro y vio dos รกngeles vestidos de blanco, sentados en
el lugar donde habรญa estado el cuerpo de Jesรบs, uno en la cabecera y el otro
junto a los pies. Los รกngeles le preguntaron: "¿Por quรฉ estรกs llorando,
mujer?" Ella les contestรณ: "Porque se han llevado a mi Seรฑor y no sรฉ
dรณnde lo habrรกn puesto".
Dicho esto, mirรณ hacia atrรกs y vio a Jesรบs de pie, pero no sabรญa que era Jesรบs.
Entonces รฉl le dijo: "Mujer, ¿por quรฉ estรกs llorando? ¿A quiรฉn
buscas?" Ella, creyendo que era el jardinero, le respondiรณ: "Seรฑor,
si tรบ te lo llevaste, dime dรณnde lo has puesto". Jesรบs le dijo:
"¡Marรญa!" Ella se volviรณ y exclamรณ: "¡Rabunรญ!", que en
hebreo significa 'maestro'. Jesรบs le dijo: "Dรฉjame ya, porque todavรญa no
he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: 'Subo a mi Padre y su Padre, a
mi Dios y su Dios' ".
Marรญa Magdalena se fue a ver a los discรญpulos para decirles que habรญa visto al
Seรฑor y para darles su mensaje.
REFLEXIรN:
Este pasaje nos presenta el contraste radical
entre quienes abrazan la Verdad y quienes intentan El encuentro entre Jesรบs y
Marรญa Magdalena nos enseรฑa que, en medio de nuestras "tumbas"
personales —el dolor, la pรฉrdida o la confusiรณn—, Dios no nos abandona, sino
que nos busca activamente. Marรญa no reconociรณ a Jesรบs por su apariencia fรญsica,
sino por el sonido de su voz al pronunciar su nombre; esto nos recuerda que la
fe es una relaciรณn personal y que el Seรฑor nos conoce profundamente. La
aplicaciรณn para nuestra vida actual es doble: primero, aprender a confiar en
que la luz de la resurrecciรณn brilla incluso cuando nuestras lรกgrimas nos
nublan la vista; y segundo, entender que, al igual que Marรญa, recibir la
alegrรญa de Cristo nos compromete a "salir de nuestro sepulcro" para
compartir esa esperanza con los demรกs, convirtiรฉndonos en mensajeros de vida en
entornos que a menudo parecen dominados por la muerte o el desรกnimo.
ORACIรN DEL DรA:
Seรฑor
Jesรบs, gracias por llamarme por mi nombre incluso cuando el dolor no me deja
verte. Ayรบdame a reconocer tu voz en lo cotidiano, a soltar mis miedos y a
correr con alegrรญa para anunciar a mis hermanos que Tรบ estรกs vivo y caminas a
nuestro lado. Amรฉn.



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