La incredulidad y sus consecuencias
Evangelio según San Mateo (18, 1-5. 10): En aquel tiempo, Jesús dijo: "¡Ay de ti, ciudad de Corozaín! ¡Ay de ti, ciudad de Betsaida! Porque si en las ciudades de Tiro y de Sidón se hubieran realizado los prodigios que se han hecho en ustedes, hace mucho tiempo que hubieran hecho penitencia, cubiertas de sayal y de ceniza. Por eso el día del juicio será menos severo para Tiro y Sidón que para ustedes. Y tú, Cafarnaúm, ¿crees que serás encumbrada hasta el cielo? No. Serás precipitada en el abismo".Luego, Jesús dijo a sus discípulos: "El que los escucha a ustedes, a mí me escucha; el que los rechaza a ustedes, a mí me rechaza y el que me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado". *PALABRA DEL SEÑOR*
Este pasaje nos recuerda que quien recibe más, también tiene mayor responsabilidad, pues las ciudades que vieron los milagros de Jesús y no se convirtieron, quedaron sin excusa. En nuestra vida diaria, podemos caer en lo mismo cuando escuchamos su Palabra, recibimos bendiciones o vemos señales de su amor, pero seguimos indiferentes o le damos la espalda. Rechazar a quienes anuncian el Evangelio es rechazar al mismo Cristo, por eso estamos llamados a abrir el corazón, valorar los dones recibidos y responder con fe y compromiso, sabiendo que nuestra fidelidad hoy tiene consecuencias eternas.



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