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LECTURA:
Lectura del santo evangelio
segรบn san Juan
Juan 3, 16-18
"Tanto amรณ Dios al mundo,
que le entregรณ a su Hijo รบnico, para que todo el que crea en รฉl no perezca,
sino que tenga la vida eterna. Porque Dios no enviรณ a su Hijo para condenar al
mundo, sino para que el mundo se salvara por รฉl. El que cree en รฉl no serรก
condenado; pero el que no cree ya estรก condenado, por no haber creรญdo en el
Hijo รบnico de Dios".
REFLEXIรN:
Este pasaje nos recuerda que el motor de Dios
nunca ha sido el castigo, sino un amor rescate que se traduce en acciรณn. En
nuestro dรญa a dรญa contemporรกneo, a menudo nos sentimos abrumados por la culpa,
la autoexigencia o el miedo a "no dar la talla" y ser condenados por
la sociedad o por nosotros mismos; sin embargo, Jesรบs se presenta no como un
juez con un martillo, sino como un puente hacia la vida verdadera. Aplicar esto
hoy significa aprender a recibir ese regalo de gracia: dejar de vivir a la
defensiva, soltar el temor al juicio divino y empezar a mirar a los demรกs con
esos mismos ojos de misericordia, recordando que la fe no es una lista de
reglas aburridas, sino la confianza ciega en que somos profundamente amados y
rescatados.
ORACIรN DEL DรA:
"Seรฑor,
gracias por amarme tanto que entregaste lo mรกs valioso por mรญ. Sana mi corazรณn
del miedo a la condena y ayรบdame a descansar en tu promesa de vida eterna. Que
hoy pueda caminar con la frente en alto, sabiendo que tu รบnico plan para mรญ es
la salvaciรณn y el amor. Amรฉn."



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