๐๐พ๐ช๐ท๐ญ๐ธ ๐๐ฒ๐ธ๐ผ ๐ป๐ธ๐ถ๐น๐ฎ ๐ท๐พ๐ฎ๐ผ๐ฝ๐ป๐ธ๐ผ ๐ถ๐ธ๐ต๐ญ๐ฎ๐ผ.
LECTURA:
Marcos 12, 35-37
Un dรญa, mientras enseรฑaba en el templo, Jesรบs preguntรณ: “¿Cรณmo pueden decir los escribas que el Mesรญas es hijo de David? El mismo David, inspirado por el Espรญritu Santo, ha declarado: Dijo el Seรฑor a mi Seรฑor: Siรฉntate a mi derecha y yo harรฉ de tus enemigos el estrado donde pongas los pies. Si el mismo David lo llama ‘Seรฑor’, ¿cรณmo puede ser hijo suyo?”. La multitud que lo rodeaba, que era mucha, lo escuchaba con agrado.
REFLEXIรN:
A menudo intentamos encasillar a Dios en
nuestras propias expectativas, tradiciones o lรณgicas humanas, tal como los
escribas hacรญan al reducir al Mesรญas a un simple descendiente terrenal de
David. Jesรบs nos confronta y nos invita a elevar la mirada para reconocerlo no
solo como un personaje histรณrico o un maestro de moral, sino como el soberano
absoluto de nuestra realidad. Aplicar esto hoy significa revisar en quรฉ รกreas
de nuestra vida —el trabajo, la familia o los planes futuros— estamos
intentando darle รณrdenes a Dios en lugar de sentarlo en el trono de nuestras
decisiones, permitiendo que su presencia ordene nuestros caos y venza nuestros
temores cotidianos.
ORACIรN DEL DรA:
Seรฑor
Jesรบs, reconozco hoy que tu grandeza supera por completo mis pensamientos y mis
dudas. Te pido que abras mis oรญdos para escucharte con agrado, como aquella
multitud en el templo, y que me concedas la humildad necesaria para bajarme del
trono de mi propia vida y dejarte gobernar a ti como mi รบnico Seรฑor. Amรฉn.



Comentarios