๐ค๐ท ๐ฌ๐ธ๐ป๐ช๐รณ๐ท ๐ต๐ฒ๐ถ๐น๐ฒ๐ธ ๐ฟ๐ช๐ต๐ฎ ๐ถรก๐ผ ๐บ๐พ๐ฎ ๐ถ๐ฒ๐ต ๐ป๐ฒ๐ฝ๐พ๐ช๐ต๐ฎ๐ผ
LECTURA:
Mateo 5, 20-26
En aquel tiempo, Jesรบs dijo a
sus discรญpulos: “Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los
escribas y fariseos, ciertamente no entrarรกn ustedes en el Reino de los cielos.
Han oรญdo ustedes que se dijo a los antiguos: No matarรกs y el que mate serรก
llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su
hermano, serรก llevado tambiรฉn ante el tribunal; el que insulte a su hermano,
serรก llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, serรก llevado al
fuego del lugar de castigo.
Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allรญ mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.
Arrรฉglate pronto con tu adversario, mientras vas con รฉl por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policรญa y te metan a la cรกrcel. Te aseguro que no saldrรกs de allรญ hasta que hayas pagado el รบltimo centavo”.
REFLEXIรN:
En este pasaje Jesรบs nos confronta con una verdad incรณmoda: cumplir normas externas o asistir a celebraciones religiosas pierde su valor si por dentro guardamos rencor, desprecio o amargura hacia los demรกs. No hace falta quitarle la vida a alguien fรญsicamente para herirlo; nuestras palabras cortantes, los insultos y el enojo descontrolado destruyen la dignidad de nuestros hermanos con la misma fuerza. La verdadera justicia que Dios busca no es un checklist de reglas, sino una transformaciรณn profunda del corazรณn que prioriza la reconciliaciรณn. Hoy, la aplicaciรณn es directa: si hay un quiebre en alguna de tus relaciones, Dios prefiere que pongas en pausa tus rituales y des el primer paso para pedir perdรณn o reconciliarte, pues no podemos estar en paz con el Creador mientras ignoramos el dolor que causamos en sus hijos.
ORACIรN DEL DรA:
Seรฑor,
reconozco que a veces cuido mรกs las formas externas que el estado de mi propio
corazรณn. Limpia mis pensamientos de todo enojo, orgullo o desprecio hacia los
demรกs, y dame la valentรญa y la humildad necesarias para buscar la
reconciliaciรณn con quienes he ofendido, antes de presentarme ante ti. Amรฉn.



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