๐ข๐ฒ ๐บ๐พ๐ฒ๐ฎ๐ป๐ฎ๐ผ, ๐น๐พ๐ฎ๐ญ๐ฎ๐ผ ๐ผ๐ช๐ท๐ช๐ป๐ถ๐ฎ
LECTURA:
Marcos 1, 40-45
En aquel tiempo, se le acercรณ a Jesรบs un leproso para suplicarle de
rodillas: “Si tรบ quieres, puedes curarme”. Jesรบs se compadeciรณ de รฉl, y
extendiendo la mano, lo tocรณ y le dijo: “¡Sรญ quiero: sana!” Inmediatamente se
le quitรณ la lepra y quedรณ limpio.
Al despedirlo, Jesรบs le mandรณ con severidad: “No se lo cuentes a nadie;
pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu
purificaciรณn lo prescrito por Moisรฉs”.
Pero aquel hombre comenzรณ a divulgar tanto el hecho, que Jesรบs no podรญa ya
entrar abiertamente en la ciudad, sino que se quedaba fuera, en lugares
solitarios, a donde acudรญan a รฉl de todas partes.
REFLEXIรN:
Este pasaje
nos muestra a un Jesรบs que no solo sana, sino que se acerca y toca al excluido,
al que nadie querรญa tocar. El leproso confรญa plenamente: no duda del poder de
Jesรบs, solo se abandona a su voluntad. Jesรบs responde con compasiรณn concreta,
rompiendo el miedo, el prejuicio y la distancia. En nuestra vida, tambiรฉn
cargamos “lepra”: culpas, heridas, rechazos o miedos que nos aรญslan. Este texto
nos invita a confiar, a dejarnos tocar por Dios y, al mismo tiempo, a ser
personas que sanan acercรกndose, no juzgando, devolviendo dignidad a quien mรกs
lo necesita.
ORACIรN DEL
DรA:
Seรฑor Jesรบs, confรญo
en tu voluntad y en tu amor. Tรณcame, sรกname y ensรฉรฑame a tocar la vida de otros
con compasiรณn. Amรฉn.



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