๐๐พ๐ช๐ท๐ญ๐ธ ๐ต๐ช ๐ต๐พ๐ ๐ญ๐ฎ๐ฟ๐ฎ๐ต๐ช ๐ท๐พ๐ฎ๐ผ๐ฝ๐ป๐ช ๐ฌ๐ฎ๐ฐ๐พ๐ฎ๐ป๐ช.
LECTURA:
Jn 9, 1. 6-9. 13-17. 34-38
En aquel tiempo, Jesรบs vio al pasar a un ciego de nacimiento. Escupiรณ en el
suelo, hizo lodo con la saliva, se lo puso en los ojos al ciego y le dijo: “Ve
a lavarte en la piscina de Siloรฉ” (que significa ‘Enviado’). รl fue, se lavรณ y
volviรณ con vista.
Entonces los vecinos y los que lo habรญan visto antes pidiendo limosna,
preguntaban: “¿No es รฉste el que se sentaba a pedir limosna?” Unos decรญan: “Es
el mismo”. Otros: “No es รฉl, sino que se le parece”. Pero รฉl decรญa: “Yo
soy”.
Llevaron entonces ante los fariseos al que habรญa sido ciego. Era sรกbado el
dรญa en que Jesรบs hizo lodo y le abriรณ los ojos. Tambiรฉn los fariseos le
preguntaron cรณmo habรญa adquirido la vista. รl les contestรณ: “Me puso lodo en
los ojos, me lavรฉ y veo”. Algunos de los fariseos comentaban: “Ese hombre no
viene de Dios, porque no guarda el sรกbado”. Otros replicaban: “¿Cรณmo puede un
pecador hacer semejantes prodigios?” Y habรญa divisiรณn entre ellos. Entonces
volvieron a preguntarle al ciego: “Y tรบ, ¿quรฉ piensas del que te abriรณ los
ojos?” รl les contestรณ: “Que es un profeta”. Le replicaron: “Tรบ eres puro
pecado desde que naciste, ¿cรณmo pretendes darnos lecciones?” Y lo echaron
fuera.
Supo Jesรบs que lo habรญan echado fuera, y cuando lo encontrรณ, le dijo:
“¿Crees tรบ en el Hijo del hombre?” รl contestรณ: “¿Y quiรฉn es, Seรฑor, ¿para que
yo crea en รฉl?” Jesรบs le dijo: “Ya lo has visto; el que estรก hablando contigo,
รฉse es”. รl dijo: “Creo, Seรฑor”. Y postrรกndose, lo adorรณ.
REFLEXIรN:
El relato
del ciego de nacimiento nos confronta con la tensiรณn entre la ceguera fรญsica y
la ceguera espiritual. Mientras Jesรบs, la "Luz del Mundo", restaura
no solo la visiรณn de un hombre excluido, sino tambiรฉn su dignidad y su fe, los
lรญderes religiosos, encerrados en sus prejuicios y normas legales, se vuelven
incapaces de reconocer la manifestaciรณn de lo divino en la transformaciรณn de la
realidad. Esta historia nos invita a examinar nuestras propias cegueras: ¿quรฉ
estructuras mentales, miedos o prejuicios nos impiden ver la obra de Dios en lo
cotidiano y en los "descartados" de hoy? La verdadera conversiรณn
implica un lavado profundo que nos capacite no solo para ver con los ojos, sino
para reconocer con el corazรณn al "Hijo del hombre" presente en el
hermano que ha recuperado su dignidad, comprometiรฉndonos a ser instrumentos de
esa luz que derriba los muros de la intolerancia y el descarte.
ORACIรN
DEL DรA:
Seรฑor de
la Luz, sana nuestra profunda ceguera espiritual. Que tu barro sanador toque
nuestros prejuicios y miedos, para que podamos reconocerte en el hermano
transformado y defendamos la dignidad de los que han sido "echados
fuera". Amรฉn.



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