๐๐ท๐ฝ๐ป๐ฎ ๐ต๐ช ๐ต๐ฎ๐ ๐ ๐ต๐ช ๐ถ๐ฒ๐ผ๐ฎ๐ป๐ฒ๐ฌ๐ธ๐ป๐ญ๐ฒ๐ช
Juan 8, 1-11
En aquel tiempo, Jesรบs se
retirรณ al monte de los Olivos y al amanecer se presentรณ de nuevo en el templo,
donde la multitud se le acercaba; y รฉl, sentado entre ellos, les enseรฑaba.
Entonces los escribas y
fariseos le llevaron a una mujer sorprendida en adulterio, y poniรฉndola frente
a รฉl, le dijeron: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante
adulterio. Moisรฉs nos manda en la ley apedrear a estas mujeres. ¿Tรบ quรฉ dices?”
Le preguntaban esto para
ponerle una trampa y poder acusarlo. Pero Jesรบs se agachรณ y se puso a escribir
en el suelo con el dedo. Como insistรญan en su pregunta, se incorporรณ y les
dijo: “Aquel de ustedes que no tenga pecado, que le tire la primera piedra”. Se
volviรณ a agachar y siguiรณ escribiendo en el suelo.
Al oรญr aquellas palabras, los
acusadores comenzaron a escabullirse uno tras otro, empezando por los mรกs
viejos, hasta que dejaron solos a Jesรบs y a la mujer, que estaba de pie, junto
a รฉl.
Entonces Jesรบs se enderezรณ y
le preguntรณ: “Mujer, ¿dรณnde estรกn los que te acusaban? ¿Nadie te ha condenado?”
Ella le contestรณ: “Nadie, Seรฑor”. Y Jesรบs le dijo: “Tampoco yo te condeno. Vete
y ya no vuelvas a pecar”.
REFLEXIรN:
El relato nos invita a confrontar nuestra
tendencia natural a juzgar los errores ajenos desde una supuesta superioridad
moral. Jesรบs no ignora la falta, pero traslada el foco del pecado de la mujer a
la conciencia de sus acusadores, recordรกndonos que nadie posee la pureza
necesaria para condenar de forma absoluta. En nuestra vida cotidiana, la
aplicaciรณn de este mensaje reside en cambiar el dedo que seรฑala por la mano que
restaura; antes de emitir un juicio crรญtico en redes sociales o en nuestro
entorno laboral y familiar, debemos practicar la introspecciรณn. La verdadera
justicia, segรบn Jesรบs, no busca el castigo que destruye, sino la oportunidad de
una vida nueva bajo la consigna de "no volver a pecar"
ORACIรN DEL DรA:
"Seรฑor,
antes de mirar las faltas de mis hermanos, ayรบdame a reconocer las mรญas. Que mi
boca no sea juez de nadie y que mi corazรณn aprenda a ofrecer la misma
misericordia que yo recibo de Ti cada dรญa. Amรฉn."



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